¿Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus?
Con el paso del tiempo, estas diferencias suelen acrecentarse, aunque ello no significa que todas las mujeres o todos los hombres respondan a este patrón. Algunas mujeres pueden llegar a ser muy insensibles y algunos hombres pueden desarrollar una elevada sensibilidad. No obstante, según Gottman, solo el 35% de los hombres consigue desarrollar una inteligencia emocional elevada.
La clave para una relación de pareja larga y feliz: Aceptar la influencia y aprender a conectar
Por otra parte, Gottman descubrió que cuando las mujeres plantean sus quejas de una manera más gentil y le agregan un toque de humor, los hombres son mucho más receptivos y menos beligerantes.
Todo esto nos indica que tanto el hombre como la mujer deben asumir que la relación de pareja no es un campo de batalla o un espacio donde medir fuerzas. Es importante que ambos acepten la influencia del otro, reconozcan sus errores y aprendan a disminuir la tensión cuando esta amenaza con salirse de control.
Para lograrlo ambas partes deben estar comprometidas y, sobre todo, deben ser capaces de ponerse en el lugar del otro y aprender a expresar sus necesidades y deseos sin atacar ni criticar. Aunque existen varios estudios que indican que las mujeres son más inteligentes emocionalmente que los hombres, no debemos olvidar que la Inteligencia Emocional es un concepto amplio que incluye diferentes esferas.
El propio Daniel Goleman afirmó que una de las diferencias de género consiste en que las mujeres son más empáticas mientras que los hombres son más dados a la acción. La ínsula, un área fundamental para la empatía, se mantiene más activa en las mujeres pero se “apaga” rápidamente en los hombres, quienes suelen pasar más rápido a la acción para encontrar soluciones al problema. No existe una forma mejor que otra, ambas son válidas y podemos aprovecharlas para alimentar la relación de pareja. Después de todo, para encontrar el equilibrio no es necesario que dos personas sean iguales sino que sepan complementarse.
La actitud defensiva masculina aumenta las posibilidades de que la pareja se autosabotee
Curiosamente, según las investigaciones de Gottman, el 65% de los hombres aumenta la negatividad durante una discusión de pareja, en muchas ocasiones respondiendo con actitudes defensivas que revelan una resistencia a la influencia de su pareja. Además, existe un 81% de posibilidades de que un matrimonio se autosabotee cuando el hombre no está dispuesto a compartir el poder con su pareja.
Al contrario, un hombre emocionalmente inteligente es capaz de captar y tomar en consideración las emociones de su pareja. Esto significa que no se queda simplemente con las palabras sino que va más allá para captar el sentido, lo cual le permite conectar mejor y “apagar” el incendio en una discusión en vez de alimentarlo.
Además, cuando el hombre ha desarrollado su inteligencia emocional no tiene miedo a expresar sus sentimientos, lo cual también le ayuda a conectar con su pareja. No debemos olvidar que emociones como el miedo y la tristeza generan empatía y animan al otro a acercarse y hacer las paces.
Obviamente, esto no significa que las mujeres no se enojen y aumenten la negatividad en las discusiones. De hecho, en el estudio se apreció que muchas mujeres solían recurrir a los reproches. Sin embargo, también eran mucho más receptivas a la influencia de su pareja y solían tomar más en consideración sus emociones y sentimientos.
¿Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus?
Con el paso del tiempo, estas diferencias suelen acrecentarse, aunque ello no significa que todas las mujeres o todos los hombres respondan a este patrón. Algunas mujeres pueden llegar a ser muy insensibles y algunos hombres pueden desarrollar una elevada sensibilidad. No obstante, según Gottman, solo el 35% de los hombres consigue desarrollar una inteligencia emocional elevada.
La clave para una relación de pareja larga y feliz: Aceptar la influencia y aprender a conectar
Por otra parte, Gottman descubrió que cuando las mujeres plantean sus quejas de una manera más gentil y le agregan un toque de humor, los hombres son mucho más receptivos y menos beligerantes.
Todo esto nos indica que tanto el hombre como la mujer deben asumir que la relación de pareja no es un campo de batalla o un espacio donde medir fuerzas. Es importante que ambos acepten la influencia del otro, reconozcan sus errores y aprendan a disminuir la tensión cuando esta amenaza con salirse de control.
Para lograrlo ambas partes deben estar comprometidas y, sobre todo, deben ser capaces de ponerse en el lugar del otro y aprender a expresar sus necesidades y deseos sin atacar ni criticar. Aunque existen varios estudios que indican que las mujeres son más inteligentes emocionalmente que los hombres, no debemos olvidar que la Inteligencia Emocional es un concepto amplio que incluye diferentes esferas.
El propio Daniel Goleman afirmó que una de las diferencias de género consiste en que las mujeres son más empáticas mientras que los hombres son más dados a la acción. La ínsula, un área fundamental para la empatía, se mantiene más activa en las mujeres pero se “apaga” rápidamente en los hombres, quienes suelen pasar más rápido a la acción para encontrar soluciones al problema. No existe una forma mejor que otra, ambas son válidas y podemos aprovecharlas para alimentar la relación de pareja. Después de todo, para encontrar el equilibrio no es necesario que dos personas sean iguales sino que sepan complementarse.



