Publicado por laopinioncoruna.es

Uno de cada cinco adolescentes realiza un uso problemático de internet y las redes sociales, según datos del último estudio liderado por el psicólogo de la Universidade de Santiago de Compostela Antonio Rial Boubeta, cuyo equipo ha habilitado un test pionero para detectar en los servicios de Atención Primaria y en los centros educativos cuándo niños y adolescentes están en situación de riesgo. Se trata de la Escala de Uso Problemático de Internet (EUPI-a) que ya utilizan a título particular pedagogos, psicólogos, pediatras y médicos de Atención Primaria de Galicia y se emplea de forma piloto en centros de salud y colegios. También la solicitaron profesionales de Cataluña, País Vasco o Andalucía y de países de Latinoamérica como Perú, Paraguay, Argentina o México, entre otros. El equipo de Rial Boubeta espera que el Ministerio de Sanidad apruebe antes de final de año un proyecto -supervisado por la Universidad de Harvard– para implementarlo de forma sistemática en todos los centros educativos y los servicios de Pediatría y Medicina Familiar y Comunitaria de Atención Primaria de España. “Ya existe el problema y hay que dar respuesta a la sociedad”, subraya el experto.

Se trata de un sencillo cuestionario de once preguntas sobre la interferencia del uso de internet en el día a día y con cinco posibles respuestas (nunca, pocas veces, bastantes veces, muchas veces o siempre) puntuadas de 0 a 4. Si la suma da una puntuación de 16 o más, se considera que hay un problema y las opciones que se plantean, en función de si la cifra es más o menos elevada, son intervenir con un consejo breve y pautas a padres e hijos o derivar el caso a salud mental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no reconoce “todavía” como enfermedad mental la adicción a internet aunque se prevé que lo haga a medio plazo. Por ahora tan solo está tipificada como tal la adicción relacionada con los videojuegos online (internet gaming disorder) pero ante la sintomática actual ya se habla oficialmente de “uso problemático” de la red. “La OMS dice que precisa más evidencia clínica para decir que es una adicción pero no podemos esperar porque tiene todos los visos de que efectivamente es una adicción y hay que empezar ya a tratar a la gente”, subraya Rial Boubeta, que desde hace más de una década trabaja en este campo.

El equipo de investigación que lidera validó en España la escala EUPI-a a partir de estudios empíricos y en su confección participaron psicólogos, psiquiatras, médicos de familia, pediatras y educadores para adaptar las herramientas que ya existían en relación a otras patologías como por ejemplo la ludopatía. Los ítems seleccionados para el test se probaron en diferentes estudios hasta que el cuestionario se redujo a once preguntas. Uno de ellos se llevó a cabo en colaboración con la Xunta a 44.000 estudiantes de Secundaria de 255 centros, la mayor muestra recogida hasta la fecha.

En las preguntas, se trata de evaluar es el nivel de interferencia en la vida diaria que supone el uso de internet y las redes sociales. “Para determinar el uso problemático existen tres factores que son la frecuencia, la intensidad y la interferencia”, explica Rial Boubeta. Así, hace hincapié en las cosas que se dejan de hacer por utilizar internet o si su uso genera conductas violentas o problemas en el seno de la familia, el centro educativo o entre sus iguales. “Si mienten acerca del tiempo que están conectados, si necesitan más, si el tiempo les pasa volando y no son conscientes de que hay irritabilidad cuando no pueden conectarse, hay elementos que se utilizan en otro tipo de adicciones y vimos que también se podían aplicar aquí”, apunta el experto.

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